Voluntario de M+Power continúa su amistad con familias de refugiados

Un año después de que Anderson Sánchez se ofreciera como voluntario en un campamento de refugiados donde se hizo amigo de varias de las familias, pasó tres semanas visitándolas en sus nuevas casas en el norte de Europa.

Siendo estudiante universitario en Manchester, Reino Unido, Anderson dio su verano de 2016 como voluntario de M+Power. Se unió a otros nazarenos de la región de Eurasia y de todo el mundo en una asociación multidenomicanacional para servir en un campamento de refugiados griego.

Sus roles fueron más allá de ordenar y repartir ropa y comida. Los voluntarios buscaron construir relaciones y confiar con aquellos a quienes servían, y en ese contexto, demostrar el amor de Dios por ellos.

«No fue solo un proyecto de la Iglesia del Nazareno», dijo Sánchez. «Realmente nos importan y realmente queremos establecer relaciones con ellos, y no solo tratarlos [como] un proyecto más».

Anderson y otros miembros del equipo se hicieron amigos cercanos de algunas de las familias al pasar mucho tiempo juntos comiendo y hablando. Después de que el verano terminase y los miembros del equipo volvieran a casa, mantuvieron contacto regular con sus nuevos amigos.

Entonces, cuando algunas de las familias fueron reasignadas al norte de Europa, invitaron a Anderson a visitarlas. En el campamento de refugiados, todos habían hablado de cómo querían verse nuevamente algún día.

«Cuando estuve en Grecia, nadie quería despedirse. Nos lo pasamos muy bien», dijo. «Estábamos diciendo, “No, voy a visitarte. Nos reuniremos de nuevo”».

El pasar tres semanas en julio y agosto recibiendo la hospitalidad de 12 familias fue el cumplimiento de esa promesa. Las familias estaban encantadas de que Anderson y otro voluntario vinieran y se quedaran con ellos, y continuaran su amistad.

Los gobiernos de Francia, los Países Bajos y Alemania proporcionan vivienda a los refugiados que se han establecido legalmente allí. Los amigos de Anderson se sienten aliviados de estar en un refugio más cálido y seco con baños privados, dormitorios y cocinas, a diferencia de los campamentos. Sin embargo, todavía enfrentan desafíos. Necesitan aprender el idioma local para obtener visas. Los miembros mayores de la familia se preocupan de que no puedan aprender un nuevo idioma a su edad.

Muchos provienen de culturas donde la comunidad es importante, y donde las familias extendidas viven muy juntas. Pero ahora están excluidos de la sociedad y de sus vecinos por barreras culturales y de idioma.

«Siempre están solos», le dijeron a Anderson. «Extrañan comer juntos en grandes grupos. Echan de menos ese tiempo en Grecia cuando solíamos comer juntos de noche, compartiendo comida. Ahora ... no conocen a mucha gente».

Anderson dijo que sus relaciones e idioma no han progresado hasta el punto de compartir conversaciones espirituales y de fe, pero espera que algún día lo haga.

«Aprecian el hecho de que somos cristianos, y una familia destacó que ahora miran a los cristianos de una mejor manera debido a lo que estamos haciendo con ellos», dijo.

Dijo que el momento más especial del viaje fue cuando llegó y la familia corrió hacia él, y el corrió hacia ellos; y sintió que estaba conociendo a su «familia real».

«Lo que construimos en Grecia no cambió durante el tiempo que estuvimos separados. Fue realmente bueno».

Anderson ahora se desempeña como coordinador de M+Power de la Región de Eurasia para el norte de Europa. Un evento de capacitación intercultural está programado para Glasgow, Escocia, en enero, para personas del norte de Europa que estén interesadas en servir como voluntarios interculturales en Eurasia.

«Esperamos seguir criando misioneros y voluntarios y enviarlos a ministerios compasivos para que vayan y encuentren su llamado en el Reino, que vean que el mundo es más de lo que estamos viendo ahora».

- Iglesia del Nazareno de Eurasia

Para obtener más información sobre cómo la Iglesia del Nazareno ayuda a los refugiados, visite ncm.org.

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